jueves, 5 de noviembre de 2009

La metafora del ordenador

¿Cómo pensamos? La metáfora del ordenador

Para explicar de qué modo se adquiere el conocimiento y se procesa la información, se puede utilizar el símil del ordenador.

Para adquirir conocimiento, el ordenador necesita un hardware y un software. En el hombre el hardware es el cerebro y el software son las estructuras mentales que organizan la información.

Un ordenador dispone de dos memorias: una llamada RAM y otra denomina ROM. La memoria RAM es una memoria transitoria, de capacidad limitad, que procesa la información antes de enviarla a la memoria ROM, de gran capacidad. Sin embargo no toda la información que elabora la memoria RAM pasa a la memoria de larga duración.

Comparando esta estructura con la mente humana, podemos decir que cualquier información que provenga del exterior, como una palabra, una imagen, una señal, es captada por los sentidos y transformada por un símbolo. Este símbolo es procesado por la memoria a corto plazo (RAM) y, posteriormente, pasa a la memoria de largo plazo (ROM o disco duro). Los ordenadores también adaptan un formato simbólico para trabajar. Evidentemente, el símbolo de las personas para procesar la información es el lenguaje.


La memoria a corto plazo tiene una capacidad determinada y es una de las limitaciones que tenemos las personas cuando tenernos que enfrentarnos a nuevos aprendizajes o adquirimos conocimientos. La memoria a corto plazo procesa y elabora la información, es decir, la clasifica antes de enviarla a la memoria a largo plazo.

La memoria a largo plazo almacena todos los conocimientos de que disponemos los seres humanos y que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra experiencia, y su capacidad es ilimitada.

Otro concepto clave en relación al software, es el concepto de programa. Los seres humanos ante un problema nos planteamos la solución según una programación determinada fruto de nuestra experiencia anterior, de nuestra memoria a largo plazo y de las informaciones específicas que procesamos en cada problema. Es decir, la conducta humana, en general, no se improvisa a cada momento sino que dispone de uso mecanismos, unos programas precios, que marcan cuál es la conducta que se va a seguir. En la vida humana cotidiana, también tenemos una serie de programas que nos marcan nuestra conducta. Por ejemplo, al ir por la calle de casa al instituto cada día sigue una programación determinada. Muchos de estos programas funcionan sin que tengamos conciencia de ello.

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